CINE - Artículo: "Tema y Sentido"

27.09.2018

ARTÍCULOS DE CINE "TEMA Y SENTIDO"

Cortometraje 'BASTILLE', de Isabel Coixet, del film PARIS JE T'AIME, directores varios, 2006

Por Beatriz Rizzo

BEA RIZZO
Diseñadora de Imagen y Sonido - UBA
Profesora Titular Guión I - UBA
Profesora Universitaria DG Y PRAV - UAI
Profesora Guión -Escuela de Cine de Uruguay- ECU
Maestrando en Análisis del Discurso- FFyL - UBA
Proteccionista Independiente/ Grupo Animaleras-San Martín..............................................
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Tutorías particulares de guión.
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BREVES CONSIDERACIONES

Hablar del sentido es complejo, y no es un tema pertinente a nuestra materia, pero dada nuestra alineación a las cuestiones semióticas, y habiendo planteado para el tp 1 que cada uno de ustedes pueda definir, para su historia, posteriormente convertida en guión, un tema y un sentido, se hace necesario a menos intentar alguna aproximación simple que pueda orientarlos.

Producir sentido es trabajar en el orden del signo, es decir, de aquello que está en el lugar de otra cosa. Si bien os signos han sido teóricamente diferenciados en iconos, índices y símbolos, todo signo es simbólico, y por ende, arbitrario. Rige sobre él, en todo caso, para naturalizar la arbitrariedad, el consenso que permite codificar y decodificar a una época, a un contexto social, a una comunidad dada, según un paradigma interpretativo vigente, que posibilita la comunicación humana en todos los aspectos en que ésta se da.

Esto implica que todo sentido es atribuido, como construcción humana, y que las cosas en si mismas, no tienen sentido, y que más allá del consenso, el sentido puede ser modificado en un cambio de paradigma, justamente por su arbitrariedad.

Comenzando con Saussure y su definición de signo como la relación entre un significado y un significante (en que la supremacía la tiene el significado), por un lado, y el valor que adquiere un signo en contraposición con otro signo (dicotómico y opositivo), nosotros adherimos a la concepción lacaniana de invertir esta supremacía, este orden, e instalar otro, el orden del Significante por sobre el significado, en que la relación desaparece al convertirse en una barra de escisión, distancia y tachadura. Ahora, estamos en un mundo de solo significantes a los que debemos significar. Esta actividad es la significación, atribuir a un significante un significado (hecho dado siempre por el Otro). Desde ya vuelve el consenso a regir sobre estas asignaciones, pero la inexistencia previa de todo significado, torna al proceso de significar mucho más cercano a la actividad humana. De hecho, Lacan postula que ciertos significantes son insignificables.

De esta manera, muy sucinta, quizás demasiado, la significación se constituye más claramente como un recorte interpretativo pasible de ser cuestionado, modificado, pero siempre aceptado, en la presencia de ese Otro.

Dar sentido, producir sentido es, ante uno o múltiples significantes, asignar un significado, y poder así significar algo, generar una significación, luego compartida. Es producir un efecto de sentid.

Como habíamos planteado definir tema y sentido, aproximamos una definición de tema que puede relacionarnos con lo expuesto.

Tema puede definirse como una conceptualización abstracta de hechos explícitos.

Vayamos a algún ejemplo de hechos explícitos (¿significantes?)

Puedo elegir cualquier opción.

Supongamos que voy caminado por una plaza, y veo un número llamativo de personas durmiendo en los bancos de la misma, gente que sé que vive en la calle. Son mis hechos explícitos, una sumatoria de variables entre lo que veo de ellos y lo que sé. Son mis significantes. Puedo aplicar a ellos varios significados posibles, que siempre serán mis recortes del mundo: que han sido aislados del sistema, que han sido abandonados por sus familias, etc. etc...un significado consensuado, por ejemplo, es que nadie debería dormir en el banco de una plaza, ni estar abandonado a su suerte...De todas las opciones que tengo de significar ese hecho, voy a elegir la que me sea convincente, según ese recorte personal. Y puedo pensar en que el tema a tratar es que estas personas son marginales necesarios al sistema. Pero debo exponer otro recorte que dé a conocer y a desarrollar más profundamente lo que pienso (lo que significo) sobre ello, y digo: esto sería posible de revertir si el sistema dejase de descansar su éxito sobre estas espaldas, concluyendo que al sistema no le interesa, por lo cual, es imposible. El final de mi historia no será esperanzador.

Tema: los marginados del sistema (los que viven y duermen en las plazas)

Sentido: es imposible que el sistema no margine, pues en ello basa su éxito.

El SENTIDO en el corto BASTILLE, de Isabel Coixet, del film PARIS JE T'AIME, directores varios, 2006

Creo que, en líneas generales, todos hemos comprendido básicamente el sentido, enunciándolo de una u otra manera. Algo de volver a amar luego de la muerte, o de revalorar al amado cuando sabemos que habremos de perderlo, se juega en él. También creo que especialmente Coixet trabaja pequeñas sutilezas que abren grandes espectros de reflexión, y que en particular tiene un tratamiento sobre la muerte especial (Mi vida sin mí es sencillamente maravillosa y desdramatizada). Por tal razón, la idea no es evaluar esos enunciados, sino la justificación sobre lo dicho. Lo que sigue no es más que lo elaborado por la cátedra, que intenta reconocer esas sutilezas y su enorme valor significativo que enriquece ese sentido primero. Estimo que cuando vemos el corto por primera vez, tendemos a percibirlo en una simpleza que parece propia, que nos lanza casi de inmediato a asir su sentido, como algo que se desprende de manera natural de sus eventos. Y decimos que el amor se valora cuando se pierde, y enunciados de ese estilo. Y nos sentimos seguros de no haber fallado. Pero algo nos advierte una falsa sencillez. Algo nos inquieta y nos arroja por más. Tenemos en claro que el tema es el amor luego de muchos años de matrimonio, cuando se impone la muerte. Reconocemos que el relato recorta esos años, y que su breve estructura formal se articula en tres "movimientos" fundamentales para la construcción, justamente, de tal sentido. Percibimos, o intelieimos, que esos movimientos abarcan profundamente a Sergio, el personaje central. Y el relato nos muestra el último movimiento. Dando cuenta dentro de él, los otros dos, previos. Sabemos que el grado cero es el final, cuando años después él aún sufre y mucho más cuando ve una mujer con un abrigo rojo. Su tristeza es incurable. Lo demás, comprendemos, ha sido pasado. Y hay un doble juego de pasado, de lo contrario, no veríamos esos movimientos. Pero me pregunto si claramente entendemos que hay una idea capital en la obra de Coixet, que profundiza el sentido y ya no nos lo hace tan simple, tan llano. Una idea de REPETICIÓN, que da compleja cuenta de varias cuestiones.

Intentemos ver: ella es repetitiva, siempre el mismo tapado rojo, hileras e hileras de camisas blancas, labiales que se repiten sin ser usados, y estos objetos, nos son mostrados. Incluso los profiteroles. Estas cosas que una vez enamoraron a Sergio (primer punto de giro de personaje que posibilitó el matrimonio, y dio inicio a la historia), pero tanta repetición, termina produciendo en el todo lo contrario, un desenamoramiento que lo lanza a brazos de una amante, segundo p de g de p, que ahora está por generar el segundo punto de giro de la historia, el fin del matrimonio. Sin embargo, ese final llega anclado de otro p de giro, la muerte. Ella morirá. Se lo informa, justo la cita en la que é iba a modificarlo todo, y frente a esto, él actúa a la altura de las circunstancias. Sin dudarlo, deja a su amante, (otro p de giro d p), y se dedica a complacer a su esposa, en sus últimos momentos. Y repite. Repite cada cosa que a ella le gustaba hacer y él odiaba, y sigue repitiendo, pero eso ya no es repetición. Es la última vez. La diferencia, pues, es abismal.

Entonces, comprendemos que en el sentido de la palabra repetición, hay algo del orden de lo viviente, que puede hacer y hacer. En el hacer, puede sentir, puede tener. Tener anula el deseo. Cuando ya no es posible repetir, algo se termina, y con ello, reinstala la falta, Sergio sabe, ahora, que eso que hace no lo repetirá jamás, que en ello radica parte de la diferencia entre la vida y la muerte, y que repetir crea el simulacro de un infinitud imposible, anula la idea de final, genera la ilusión de que aquello que se repite, por repetirse, no se terminara solo hasta que nosotros mismos no lo terminemos, pero todo termina, solo. Y frente a la finitud, ahora puesta en esta última vez de hacer lo repetido, la repetición queda abolida, y sobreviene la pérdida absoluta, y el sometimiento a la falta, percibida como infinita, mientras uno sigue vivo. Sentido y contrasentido. Es tan clara esta idea, que hay dos momentos claves, repetidos casi en el mismo encuadre, sino en el mismo: ella cocina y canta. La primera vez, es la que se repite, la segunda, es la última. Sobre la cual la voz en off afirma que él, actuando como un hombre enamorado, vuelve a ser un hombre enamorado Y su actuación fue repetir lo ya vivido, y en esa repetición, ahora con otro sentido, el de jamás volver a repetirse, él es devuelto al amor que se creyó perdido, pero que es insoportablemente recuperado antes de la muerte. Y que sobrevive a la muerte, cuando ya no se puede repetir nada de él. Cuando ella se va, el queda en un coma emocional del que nunca se recupera. Sometido a la falta. Todo se termina, esa es una gran falta, abrumadora e insignificable. Ya nada vuelve a repetirse, entonces, lo vivido se ha vivido en realidad, una sola vez.

La muerte se impone al amor desgastado, y lo reaviva porque ya no sobrevivirá nada, sino la pena. No hay valoración, hay amor y dolor y muerte. Sucedió así, repitiendo lo que en realidad se ha tornado irrepetible, vuelve el amor, y ante la muerte, el infinito dolor de la pérdida. Tal vez ni siquiera un darse cuenta, sino la emergencia de un sentimiento adormecido por la falsedad de lo interminable que crea la constante repetición, y el despertar a lo real de la vida: nada dura para siempre, un día, una vez, una hora, lo hecho cada día, cada vez, como si fuese siempre, es lo hecho por última vez, y frente a esa conciencia inconsciente (inconsciencia que nos permite vivir, bien o mal) de la muerte, el sentimiento vuelve, y perdido para siempre, nos sumerge en el dolor irreparable de la muerte. Amor y muerte. Tal vez amamos para soportar la muerte. Y la muerte nos hace amar aún más, lo que para cada uno signifique amar eternamente. Qué paradoja. Sólo los muertos son eternos.

O... más cercanos a Derrida, todo duelo es imposible...