CINE - Crítica: "El Nacimiento de una Nación", de David W. Griffith

20.09.2018

Especial David W. Griffith: Parte I

"¿GENIALIDAD O CONDENA? LA MAESTRÍA MÁS ALLÁ DE LA POLÉMICA"

por Maximiliano Curcio

CRÍTICAS DE CINE

The Birth of a Nation, 1915. Dir: D.W. Griffith

Nuestra Opinión: Excelente

Basado en una obra literaria eminentemente racista ("The Clansman, de Thomas Dixon), este film fue por siempre objetado como una propaganda cuestionable moralmente al propagar de forma deliberada tal mensaje racista. Lo cierto, ideología aparte, es que Griffith con este film se convierte en el cineasta que por primera vez introduce al cine un lenguaje consolidado y con una estructura formada. De esta forma, "El Nacimiento de una Nación" se convierte, en cierta medida en el nacimiento del gran cine conocido como tal.

Sin ignorar la historia que detrás habían patentado los Lumiere y sus prolíficos cortos, Griffith inaugura un lenguaje depurado y técnicas novedosas que fueron el núcleo inicial del cine que hoy conocemos como tal. Con esta realización David Wark Griffith sienta las bases modernas del cine: la piedra fundamental sobre la cual se asentarían las normas clásicas, incluso vigentes hoy en día sobre planos, montaje y destreza narrativa, haciendo que los méritos artísticos de la obra prevalezcan por sobre el mensaje ideológico, de por si controvertido y objetable.

Película que marca un hito en la historia del cine, ya que emplea por vez primera los primeros planos y el montaje en paralelo, la acción se centra en la guerra de secesión norteamericana desde una óptica sudista. El film que transcurre durante la Guerra de Secesión, explica momentos históricos como la introducción de la esclavitud y los sucesos contemporáneos a nivel socio político visto desde la mirada de dos familias de clase alta.

En "El Nacimiento de una Nación" Griffith hace gala de todos sus recursos visuales para recrear persecuciones, primeros planos, tomas paralelas, movimientos de cámara tipo travelling, banda sonora argumental y secuencias temporalmente simultaneas. Desarrolla lo que se conoce como montaje alterno, perfecciona la toma recreada por Edwin Porter -quien fuera el padre del montaje alterno- para "El Gran Robo al Tren" y la suya propia en "La Masacre": abre seis líneas narrativas simultaneas para rodar la escena del asesinato a Lincoln en una muestra de atrapante sus pensó y de un manejo de tiempos y espacios admirable.

Sus personajes e intervenciones inclinan la balanza reaccionaria para responsabilizar a la raza negra por el caos reinante -es aún más evidente e irritante el uso de actores blancos maquillados con betún para lucir negros con tal de no involucrar actores negros en la obra-. Siguiendo el relato cronológico, luego de los hechos propiamente bélicos, se reconstruye el periodo de la posguerra y se narra de forma tendenciosa el ascenso del Ku Klux Klan.

David Wark Griffith, pionero indiscutible en la historia del 7mo. Arte introduce e inaugura el término de épica que hasta entonces el cine desconocía. Cuestionable ideológicamente, y seguramente condenable para muchos, pero cinematográficamente un hito para la época, "El Nacimiento de una Nación" se constituye en el puntapié inicial para el cine como arte concebido, expresivo, evolucionado y consensuado. Simplemente, la primera gran película de todos los tiempos.