Críticas de Cine - "Animal" de Armando Bo

01.11.2018

CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA

por EZEQUIEL NEIRA

"ANIMAL" de Armando Bo

Título: Animal

Director: Armando Bo.

Reparto:

Guillermo Francella como Antonio Decoud.

Carla Peterson como Susana Decoud.

Gloria Carrá como Josefina Hertz.

Marcelo Subiotto como Gabriel Hertz.

Mercedes De Santis como Lucy Villar.

Federico Salles como Elías Montero.

Majo Chicar como Linda Decoud.

Joaquín Flammini como Tomás Decoud.

por EZEQUIEL NEIRA

La película comienza con un color rojo sangre que se repite en toda la historia como un patrón o una advertencia: la casa de Antonio y sus objetos de decoración, el lugar de trabajo del protagonista en un frigorífico y, también, en la forma de fondo que se advierte, repetidamente, como si fueran la puesta en escena de una obra de teatro del genero del terror.

Lo que nos lleva a reflexionar sobre el porqué de tanto uso de este color tan fuerte, y de su contraste, el color blanco. El porqué del uso del rojo radica claramente en resaltar la violencia, la sangre, el enojo y la ira. Reflejando lo opuesto observamos el blanco, que significa pureza, armonía y paz. Mediante esta simbología, el espectador adivinará que la contradicción permite resaltar el mensaje de advertencia, comprender algunos símbolos estéticos y ayudar a introducirnos en esta historia en donde lo parsimonioso derivará gradualmente en tragedia.

"Animal" inicia con su protagonista (Guillermo Francella) despertándose al tiempo que suena una ópera de fondo -dramática por momentos-, luego se lo ve levantando a su familia y acompañado por la cámara que va mostrando el hogar en plano secuencia, describiendo la vida perfecta de clase media alta y acomodada que lleva Antonio. En la siguiente escena, lo vemos correr observando el mar, sin embargo y de repente, la cámara interrumpe la calma mostrando violentamente las rocas en la orilla, como anticipando el quiebre que luego ocurrirá marcando el destino de la película. Particularmente en la escena siguiente, cuando el personaje de Francella cae desmayado al suelo, uno asume el fin de esa forma de vida, hasta entonces apacible.

Pasan 712 días (casi dos años) desde aquel episodio y se ve a nuestro protagonista haciéndose una rutina de diálisis en un hospital. La muerte de un amigo en circunstancias similares desencadena en él una gran toma de conciencia, resultante en no confiar en el sistema de donaciones, del cual ya lleva esperando dos años sin poder conseguir un donante, con el riesgo de un deterioro y una muerte segura. Desesperado, porque su vida maravillosa vuelva a su cauce inicial, presiona a su hijo para que le dé su propio riñón, quien, asustado, huye en el momento de la operación. Al no poder operarse y con su condición empeorando, comienza un infernal camino de destrucción personal que arrastrará a su familia y, por supuesto, a sí mismo hacia límites peligrosos e insospechados. La incomodidad que siente el personaje nos interpela a nosotros, espectadores, acerca de algo violento y profano, próximo a ocurrir.

A modo de reflexión, vale mencionar lo impecable de la transformación que hace Francella, encarnando a este hombre de familia tipo de clase media alta sin muchas preocupaciones: buen padre, marido y trabajador obediente. Uno observa como va perdiendo su esencia, inmerso en el espiral de locura en el que se entromete, transformándose en una bestia -o un animal como su título hace referencia- ya sin rastros de lo mentalmente saludable que da paso a lo demacrado de su físico y a lo irreconocible de su accionar.

La omnipresente música acompaña absolutamente los despliegues de esta trama y visualmente destaca el uso de estos colores como recurso estético para acompañar una historia siniestra. Destaca la actuación de Guillermo Francella para mostrar, con gran versatilidad, la transformación de 'persona racional' en 'animal instintivo' a medida que la moralidad de sus actos se deforma proporcionalmente al fin que sus medios persiguen.