ENTREVISTAS - Eduardo Ruderman: "Crear es jugar a ser otro"

23.10.2018

ENTREVISTAS - CINE


Hoy: EDUARDO RUDERMAN (Actor)

por MAXIMILIANO CURCIO

Conversamos con Eduardo Ruderman, director de la escuela de actuación "La Clac". Hablamos acerca de su carrera actoral y su vocación docente. También nos brinda una mirada muy lúcida acerca del estado actual de nuestro cine.

Desde la primera de Ferro al mundo del Cine, la vida de Eduardo ha transcurrido dándole rienda suelta a sus pasiones. Nos cuenta que actualmente está ensayando teatro para la adaptación de un guión que pronto dirigirá.

  • Comencemos hablando sobre tu carrera actoral, ¿qué influencias recordás que te marcaron en tu trayectoria? ¿Con quién aprecias más haber trabajado?

Yo tuve la suerte de empezar a estudiar actuación desde joven, estudiaba abogacía pero estaba desesperado porque no me gustaba, no tanto el estudio, sino el ejercicio de la profesión. No me interesaba disputar con otro para ganarle. Yo hacía deporte, jugaba a l basquet para Ferro y prefería este tipo de competición. Pero no en el trabajo.

Llego al teatro en búsqueda de otras experiencias. Estudié con Oscar Fessler que habían traído de Europa para organizar el teatro de la Universidad. Un ser encantador, un genio que había trabajado entra otros con Bertolt Bretch, un tipo que formó acá actores como Pepe Soriano. Él tuvo empatía conmigo enseguida, congeniamos bien. El maestro me enseñó a actuar, a dirigir y a los 3 años me convocó para ir al San Martin, donde en ese momento trabajaba, por ejemplo, Norma Aleandro. Así me dio mi primer papel y luego pude desarrollar mi carrera como actor. Tres años después me contratan para un papel muy importante en"Los Gauchos Judíos" (Juan José Jusid, 1975). Laburé bastante bien enteatro,cine, publicidad, luego vinieron los años difíciles de la dictadura, llegaron mis hijos y abandoné durante un tiempo. Al no poder trabajar en arte,leí y pensé mucho.

Me di cuenta que lo importante es estar en sintonía con uno mismo para que la vida sea enriquecedora. Hay un algo amoroso en uno, yo siempre les digo a mis alumnos que investiguen donde están sus disparadores, aquello que los motive. Actuar no es poner letra, dirigir no es poner cámara. El tema es cuando la cámara adquiere alma. Nietzsche decía que la música -hablando de arte- está entre el cuerpo y el alma. Es filosófica la frase, pero algo de eso hay. El trabajo más grande es investigar aquello que nos entusiasma, no trabajar por obligación.

  • Acerca de tu actividad docente, ¿cuál es el principal consejo vocacional que intentás transmitir a tus alumnos de actuación?

Yo disiento con algunos colegas que hablan acerca de la técnica del actor, creo más en un proceder. Una técnica me lleva a un hacer que me va a producir un resultado. En la actuación eso no existe. Creo más en un procedimiento, en un proceder. Eso precisamente existe en la actuación. Lo primero que hago con los chicos es inculcarles que disfruten de lo que van a hacer. Como decía Tato Pavlosvky, 'crear es jugar y jugar en serio'. Entrar y salir en la locura, sabiendo que vas entrar y vas a poder salir. Jugar a ser otro. Como juega a un chico en su niñez. Jugar a algo. Jugar en serio significa que van a entrar a un lugar de ilusión. El actor ve lo que no hay. Lo que ve no existe pero responde a eso. Y entra en ese lugar. Yo propongo que haya verdad en la actuación. Intentar el goce. Es meterse en la experiencia de alguien cuya experiencia no vivirías nunca sin interpretarlo, de manera que lo vivís con tus propios sentimientos. Todo lo experimentamos cuando recordamos a nuestros seres queridos y nos emocionamos. Nosotros, además de piernas y brazos, tenemos sensorialidad. Con esos sentidos vemos el mundo y nos constituyen. Son nuestro cuerpo y es fundamental usarlos. Lo que intento es que la racionalidad, el pensamiento y el estudio colaboren con lo animal. Yo digo siempre 'pensar para no pensar'. Pienso y racionalizo para luego actuar como ese animal que no piensa. Es el actor interactuando con otro actor para dejarse llevar. A eso me dedico. Y a algunos chicos les tengo que inculcar la idea de que actuar no es simular, porque allí se ve la falsedad, la sobre actuación. Ese actor que no cree, porque está preocupado por cómo se lo ve, entonces sobreactúa. Procuro que tangan mucha verdad. Según mi experiencia, parto de la actuación en cine para luego llegar al teatro. Particularmente la actuación en cine exige mucha sinceridad, mucha autenticidad porque la cámara con el teleobjetivo se acerca muchísimo y eso se ve. Hablo mucho con los chicos en mis clases. Me interesa lo genuino.

  • ¿Cómo trabajás el proceso creativo desde la actuación?

Lo que tenés para decir a veces es un color, a veces es una nota. Pasa por un impulso sensorial, emotivo, amoroso, que si no lo dejas fluir no aparece. Mucha gente que es creativa no lo valida, no lo habilita. Uno tiene que ser un padre creativo de uno mismo, que te golpea el hombre y te dice:¡este es tu camino!, para animarte a vos mismo. Es el laburo que hago con mis alumnos, en la facultad, todo el tiempo, para concientizarlos de que pueden. Yo lo hago de forma permanente, hay una cultura que no valida, mandatos sociales y estigmatizaciones que inhiben. Porque tenemos que aceptar una imposición y ser políticamente correctos. Yo puedo ser lo que yo quiero sin molestar al otro. Eso en la actuación y el arte es fundamental. Por ejemplo, no hay una sola forma de hacer Shakespeare y de filmarlo. Nuestros grandes directores, como Leonardo Favio, se han permitido ser ellos. Grandes a nivel mundial como Kurosawa o Kusturica también, los grandes maestros se han permitido ser ellos mismos.

Por eso te hablaba de la sensorialidad, que es lo que nos saca de un pensamiento y de un 'deber ser 'que muchas veces te esclaviza. No se trata de atarnos al guión de hierro. El guión es sólo una vía. Yo creo mucho en el guión, los he escrito. Pero cada protagonista de una historia, me aporta y va agregando su singularidad. Uno está produciendo un hecho humano, van apareciendo cosas distintas a lo que vos pensabas a lo largo del proceso creativo. Los actores, los iluminadores, los directores de arte, cada uno va agregando desde su lugar, y si vos te aferrás al guión original te va a salir un producto robótico. El proyecto va adquiriendo su propio tono en la medida en que a un guion y a un personaje se les da vida, estimula. Hay que bancarse que a veces no sale como uno pensó que podía ser. Creo profundamente en eso que se va nutriendo. Como docente intento hacer eso.

Desde la actuación partimos de la improvisación. Eso permite encontrar lo más humano desde los personajes. Trabajamos lo interior desde la autenticidad de los alumnos/actores y la creación exterior, desde el lugar de identificación. Luego comenzamos a estudiar los textos, fijando los parlamentos. Siempre partimos en los parlamentos, desde dos o tres palabras importantes, que tengan ganas de decir y deseos de que el otro te conozca a través de allí. Te produce algo desde lo afectivo, ya sea rechazo o cercanía. El rechazo es muy importante. Pensemos en "La Caída" (Olivier Hirschbiegel, 2004), la construcción que hace Bruno Ganz. Para representar al personaje más malvado de la historia, tenés que haberlo amado un poco. Para Hitler, en su lógica interna, él no era ningún loco. Por eso, uno tiene que amar al criminal que interpreta. Para mí era un loco asesino, pero existe la lógica propia del personaje. Que no es la lógica tuya ni la mía.

  • ¿Cómo ves el INCAA hoy y que opinión te merece el presente del cine nacional?

Sería muy ingrato de parte mía con el colectivo audiovisual ignorar que en la gestión pasada se hizo mucho, pero no se hizo lo fundamental. Hay que hacer un trabajo educativo, ver donde se pueden insertar, si en las escuelas, si en los centros de jubilados, si en los clubes. Necesitamos una campaña de posicionamiento. No es simplemente por hacer una temática nacional y que nos sintamos representados.

La calidad es fundamental, y no porque se tenga una buena cámara y una buena lente. Los guiones, el tratamiento, el pensamiento; hay que trabajar mucho sobre eso de la misma manera que se trabaja en otras áreas. Años atrás filmaban un montón de chicos egresados de la FUC y todas las demás escuelas y uno se pregunta porqué se hizo tal producto, que valor representa. Hacer una película es un hecho industrial. Pensar que en Mar del Plata tendríamos un Hollywood argentino si quisiéramos. Y en Argentina nos pasamos de un extremo a otro. De sobre producir a la nada. Es muy feo lo que ha pasado en el INCAA con el tema del escándalo. Entonces debemos pensar, nos hace falta honestidad, transparencia y estructura. En el exterior nos valorizan, consideran que tenemos una gran materia prima. Yo he dado clase y conferencias en Colombia, España, Chile y me lo han hecho saber.

El Instituto en este momento no tiene política. No debe estar en manos de cualquiera, porque es plata del estado y de todos nosotros. No se trata de antinomias, se trata de la transparencia necesaria para juzgar proyectos y todo puesto en hacer una película, pero tiene que haber una política cultural. Porque el hecho de filmar se convierte en un tema económico. Tu derecho de filmar se convierte en un derecho económico. A ver como financiás, como llegás. Eso no tiene que ser el cine. El cine tiene que ser mucho más. No hay un espacio pensante de diseño de políticas culturales para que el cine tenga vuelo. No que se administre meramente, eso sería un pequeñísimo muy grande. Desde esa ilusión que tuvimos en una época de construir un cine grande y para todos, es pensar cómo hacerlo y generar un mecanismo para dejar de lado todo lo que es oportunismo. Que termina por agotar la propuesta. Porque estamos en condiciones de ser una potencia, somos muy deseados como profesores, como actores. En Barcelona mismo, por darte un ejemplo. No se trata de mi éxito personal. Es el deseo de ellos. Tienen ganas de que hagamos cosas. Habiendo una política cultural que favorezca, por supuesto.

El contexto es complicado, no estoy de acuerdo con las políticas actuales del Instituto. No estoy de acuerdo como se maneja la plata del estado. Me ha afectado y me afecta la falta de proyectos culturales en los organismos. No entienden, no quieren saber o no les interesa, directamente. Para mi será fundamental que tenga un nuevo direccionamiento. Porque los argentinos estamos muy bien vistos culturalmente. Se nos puede admirar en películas, en teatro. Existiendo esa posibilidad, hay un gran desaprovechamiento

Yo fui director de la escuela de Subiela hace muchos años, desde 1994 hasta el 1999, luego de lo cual intenté crear escuelas. La cuestión burocrática era y es tan apabullante que me dejaron pasmado. En lugar de colaborar con vos, lo que hacían era aplastarte. Con el cine pasa similar. Uno de los factores por el que nuestro cine, si bien no es malo no es mejor, es el peso administrativo y burocrático. Uno quiere llevar adelante su proyecto, termina por producirla sin saber si va a poder exhibirla, más que en el Gaumont apenas un par de semanas, es muy perverso el sistema.

  • Me gustaría una reflexión acerca del estado actual de la cultura y la educación, ¿cómo lo ves desde tu escuela y qué tipo de actividades formativas está llevando "La Clac" a lo largo de este tiempo?

Es interesante que los chicos vengan a la escuela, que sigan actuando, produciendo cine. La escuela anda bien y eso muestra la cantidad de chicos estudiando, a pesar del problema cultural que estamos atravesando. Muchos de mis alumnos actúan en las películas de mis talleres en la UNA. Vienen y aprenden, lo cual es muy satisfcatorio.

Hoy en "La Clac" trabajo con grupos chicos, no me ha afectado en términos cuantitativos la situación económica actual, afortunadamente no he tenido deserción. Lo cual estando ya a mediados del mes de octubre me alegra muchísimo, quiere decir que hemos trabajado muy bien. Algo que me da cierto orgullo. Yo me recibí de profesor y he ejercido la docencia desde los 18 años, me gusta mucho esto. Me gusta ser generoso y que el alumno aprenda, me emociono genuinamente cuando el alumno hace un buen guión o un corto. Me alegra que mis alumnos consigan trabajo. "La Clac" viene trabajando así desde hace años, no lo hacemos desde el marketing, sino que trabajamos desde otro lugar, más humilde y menos masivo. Los que vienen están muy comprometidos con nuestra propuesta, que ya lleva casi 10 años.

LA CLAC ESCUELA DE CINE

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