ENTREVISTAS - Rodolfo Insaurralde: "Como artista soy un foco de inspiración y retroalimentación"

11.10.2018

ENTREVISTAS -  ARTES VISUALES


Hoy: RODOLFO INSAURRALDE (Artista Plástico)

por Maximiliano Curcio

Premios obtenidos por

RODOLFO INSAURRALDE:

• Mención "Ciudadano Distinguido" de la Ciudad de Goya, Corrientes, Argentina. 2011
• Distinción Ciudadano de Honor de Punta Alta, Buenos Aires, Argentina. 2009
• Mención Emabajador Cultural por Dirección de Cultura Punta Alta, Buenos Aires, Argentina. 2008
• "Personalidad Destacada de la Cultura
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires", Bs. As., Argentina.
• Bautismo de "Sala Rodolfo Insaurralde", Casa de la Cultura, Goya, Corrientes, Argentina.
• Diploma de Honor a Rodolfo Insaurralde por parte del Congreso de la Nación Argentina
• Premio de Honor "Expresarte 95", Bs. As., Argentina

  • Cuéntenos como empezó su relación con la pintura. Cuándo empezó a pintar? Que fue lo primero que le despertó la curiosidad de plasmar a través del arte tu expresión?

Mi atracción con el arte fue totalmente natural y genuina desde muy chico, porque yo sentía una atracción especial por la pintura. De hecho mi tía Irma Insaurralde era pintora y, en ese entonces, trabajaba en la escuela de artes plásticas de Goya (Provincia de Corrientes), mi ciudad natal. Ella daba clases allí. Cuando yo era muy chico, tendría entre 8 y 10 años y ella me empezó a llevar a la escuela, pero yo me aburría con mis compañeros. A mí me atraía otro tipo de cosas más complejas que hacían los adultos. Así fue como copié por primera vez un bodegón y la profesora vio que allí había un material de trabajo importante para perfeccionar. Había hecho una naturaleza muerta con mucha volumetría y muchos claroscuros. A partir de allí me dejaron trabajar con los adultos y yo empecé a exponer a los 13 años. Para mi admiración se vendieron dos obritas chiquitas, que para Goya era algo muy importante. Mi sueño en ese entonces era que me vea la gente del barrio, sin embargo puede exponer para la ciudad.

  • Cuéntenos acerca de su llegada a Buenos Aires. ¿Qué representó para usted dejar su pueblo y llegar a la gran ciudad?

Con el tiempo hice la maestría docente y desde mi ciudad natal me informaron que había unos cursos que se hacían en el Centro Cultural de la ciudad de Buenos Aires. Yo tenía dos tesis programadas, totalmente claras y verificadas, eran: "Principios básicos de los colores limpios hacia la luz y la sombra" y "Principios básicos de la pintura clásica". Un estudio que no estaba en ningún lado y que yo empecé a descubrir solo. No era precisamente el color como se explicaba académicamente, como opuestos complementarios, sino algo que era muy de avanzada para mi edad y que adquirí de forma autodidacta.

En ese momento cuando yo viaje a Buenos Aires me impactó el llegar a una gran ciudad. Yo provenía de un pueblo con apenase 12.000 habitantes en aquel entonces. Fue muy costoso llegar hasta acá. Proveniendo de una familia de clase media, supuso un gran esfuerzo. Yo venía como un simple profesor a presentar una tesis y a tomar unos cursos y pensaba progresar mucho. Yo tenía 20 años y soñaba con aprender mucho más de lo que ya había aprendido en mi ciudad. Sin emabrgo, me encontré en una situación fangosa que no salía de admirar pinturas únicamente. Me llevé una gran desilusión con lo que vi acá en Buenos Aires y la clase de pintura que se hacía.

Yo estaba enojado con el sistema, porque ellos inculcaban que uno se tenía que dejar llevar por el material y por la emoción del color. Yo concibo que no somos iluminados los artistas; por el contrario, nosotros somos los que debemos dominar el material, hay principios fundamentales y clásicos que tenemos que respetar. La estructura básica es el dibujo en las proporciones, luego la volumetría y a partir de ahí, el color. Entonces yo no podía encajar desde ningún lado. Estaba bastante contrariado porque los demás venían con un nivel socioeconómico un poquito mejor, y el grupito donde estaba yo, no precisamente.

  • Cómo fue su formación docente?. Cuáles piensa que deben ser los aspectos fundamentales de la enseñanza?

Mi rol docente empezó a los 18 años, en ese entonces yo llevaba tanto tiempo en la escuela que me pusieron de profesor al frente de la clase. Yo consideraba que era imposible que la persona aprendiera dejándose llevar por el material. El esqueleto de la obra es el dibujo, el volumen es la carne de la obra y después lógicamente se necesita del tratamiento del color; así era mi concepción de la enseñanza del arte. Yo venía de aplicar esas nociones en Corrientes y no encontraba esas posibilidades en Buenos Aires.

Nosotros los artistas necesitamos a alguien que nos guie para poder pulir, como a todo aquel que tiene una vocación. Si alguien nos dice que tenemos que 'tirar la pintura' y ver que sale, obviamente que no vamos a aprender. Necesitamos esa orientación docente, esos principios básicos sobre los cuáles estructurar, como en cualquier profesión, sea uno arquitecto o escritor.

  • ¿Cuándo fue la primera vez que sintió que pertenecía al ámbito y era aceptado?. ¿Cuál fue el hecho que cambió su trayectoria?

Empecé trabajando en el Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires y con el tiempo pude abrir mi taller. Hice mi primera exposición cuando me propusieron hacer una muestra. Yo no tenía plata para montar la muestra y me facilitaron unos oleos. Me preguntaron si quería exponer mis cuadros y por supuesto acepté. Allí vino Miguel Romano y me preguntó si yo podía pintarle unos pájaros. Con la necesidad que yo tenía, le dije que sí. En ese momento, me da su tarjeta que decía 'coiffeur'; por supuesto yo no sabía quién era y mucho menos que era tan famoso.

Cuando me dio mi primer adelanto por el trabajo, sentí una gran alegría, era un gran logro para mí. A la semana ya me encontraba dispuesto a entregarle su obra. El día en que le entregué el primer cuadro que me encargó resultó una gran emoción para mí. Una vez que llegué a su negocio, ví en la vidriera de la peluquería a las caras de Graciela Borges y de Susana Giménez. Ahí caigo a cuenta de quién era el famoso peluquero...aún conservaba su tarjeta de presentación.

Cuando le muestro el cuadro quedó encantado, lo cual me dio un poco más de coraje, yo en verdad estaba bastante aturdido de encontrar toda esa gente allí. En su peluquería había figuras del espectáculo y del mundo empresarial. Sinceramente, mi corazón temblaba, ellos halagaron mi trabajo. A Miguel le encantó el cuadro. Ese momento fue un desconcierto para mí, yo no tenía idea de nada de eso, era un mundo por descubrir. Finalmente, con ese dinero pude comprar mi primer departamento, fue muy impresionante para mí.

Así es como emprendo mi viaje a Estados Unidos y llego a Miami. Yo me paseaba por un lugar en donde quería trabajar (y donde ahora ya llevo 30 años de colaboración ininterrumpida), sin embargo yo estaba invitado por otra galería -Addison-, donde obviamente iba a exponer. Pero Addison tenía plaza cada tanto y la otra galería se especializaba en hiperrealismo, no tenían naturalezas muertas ni bodegones. De esa manera fue que pude ofrecer mi obra. Por el caradurismo de la necesidad me mandé a hablar con el gerente, aunque por dentro me estaba muriendo de la vergüenza. Pero anhelaba trabajar allí y, finalmente, la oportunidad se me apareció. Así empecé esta relación laboral y mis obras comenzaron a recorrer el mundo. Hoy expongo en distintos países y eso me da una tranquilidad importante, porque en algún lugar siempre tengo la posibilidad de exponer. Vivo a través de mi arte y de la enseñanza, por supuesto.

  • Que es lo primordial sobre su vocación que intenta transmitirle a sus alumnos?

Algunos me dicen que tuve suerte. No es así; la suerte va acompañada de la insistencia y yo busqué mi destino. Pase muchísimas cosas feas, superé varios prejuicios, tuve que luchar para contrarrestar adversidades y no bajé los brazos. Cuando a alguien le coartan el instinto de supervivencia, es cuando uno saca lo mejor y lo peor de sí. Yo les digo que traten de sacar lo mejor, porque eso les va a dejar un sabor residual. Así transcurrió mi historia feliz y haciendo lo que hago hasta hoy día.

La enseñanza es algo de lo que nunca me pude despegar. A mí me decían que si yo no daba tantas clases podría pintar más. Lo cual no es cierto, porque como artista soy un foco de inspiración y retroalimentación. Si uno es humilde, sabe que el alumno también te está enseñando, sobre todo cuando uno no se guarda nada.