ENTREVISTAS - Rubén Storino: "El cine fija la imagen y aunque no sea una experiencia propia te marca igual"

26.10.2018

ENTREVISTAS - CINE

Hoy: Rubén Storino

por Maximiliano Curcio

Con motivo de la retrospectiva sobre "Casas de Fuego", hablamos con el destacado especialista Rubén Storino acerca de su colaboración con el icónico film de Juan Bautista Stagnaro. También conversamos sobre su labor docente en la flamante cátedra interdisciplinaria de "Cine, Literatura y Medicina".

  • Contame acerca de tu participación en "Casas de Fuego". ¿Que recordás de aquella experiencia y como te convocaron para trabajar en la película?

Stagnaro descubre que quería hacer una película sobre alguna temática nacional y encuentra en una biblioteca una biografía de Salvador Mazza. En base a eso, habla con Manuel Antín , quien dirigía el INCAA, y hace un proyecto en el cual elabora un libro cinematográfico con el título de "Casas de Fuego". Como necesitaba a alguien que sepa de Chagas, me va a ver a mi consultorio, yo por ese entonces atendía en el Instituto Nacional de Chagas. Cuando me cuenta del proyecto, yo le comento que mi maestro era el profesor Miguel Jorg, que estuvo 17 años junto a Mazza -desde los años 1928 a 1946- en la MEPRA (Misión de estudio de Patologías Regionales) en la provincia de Jujuy. A Stagnaro, desde el primer momento, le interesó mucho mi experiencia sobre la enfermedady mi conexión con Jorg. Inclusive fuimos a verlo a Mar del Plata, mi maestro en esa época tenía más de 80 años y se encontraba muy lúcido. Él era una persona muy especial y le pidió a Stagnaro primero ver el libro. El cual tenía cincuenta por ciento de verdad y cincuenta de ficción, aproximadamente. Jorg pensaba en un Mazza aburrido y Stagnaro había ficcionado un Mazza más humano, que hasta podía tener un desliz matrimonial, con lo cual se ofende y decide no colaborar con Stagnaro.

Yo estaba en el medio de esas dos posturas y me interesaba que Mazza fuera al cine porque allí lo conocerían más que por la medicina en sí. Jorg me dice que no estaba de acuerdo y se opuso a mi colaboración. Yo intenté hacerle entender que elegir entre la fidelidad a él o sumarme al proyecto de Stagnaro era una discusión que no tenía sentido. Porque mi medio no es el cine, yo simplemente iba a cumplir con mi rol de asesor desde el punto de vista médico.

Entonces, traté de ser el mediador entre mi maestro y el cineasta, hasta que un día Jorg me manda una carta diciéndome los pormenores por los cuales no iba a participar en la película. Él había sido mi maestro, mi mentor intelectual, para mi era una situación incómoda. Yo intente convencerlo de que la película era un hecho, con o sin nuestro asesoramiento, que el guión ya estaba avanzado y se había conseguido el crédito del INCAA. Busqué que comprendiera que cerca de Stagnaro íbamos a hacer un Mazza mejor que lejos de él. Entonces el tomó una decisión salomónica. Jorg entendió que era importante que yo estuviera cerca de Stagnaro porque lo moderaba. De manera que al escuchar cosas específicas que yo le contaba de Mazza, el mejoraba el guión, que tuvo un total cinco etapas. Por lo tanto, Jorg decidió no figurar en los créditos y la película finalmente salió adelante. Con respecto a la familia no hubo problema con la descendencia y los derechos porque Mazza no tuvo hijos.

  • ¿Cómo fue el acercamiento que hace Stagnaro a la figura histórica de Mazza?

Stagnaro utilizó varias anécdotas de Mazza verídicas, como guardar un corazón en caña brava porque no había formol y el tema de la búsqueda del parásito en los preparados. El hecho de la investigación en campo en los ranchos, el vagón sanitario, todo eso que se ve en la película es cierto. Incluso el director tuvo que reconstruir la MEPRA en las afueras, porque hoy en día la MEPRA actual está rodeada de edificios de muchos pisos -en pleno Jujuy- lo cual hacía imposible filmar ahí.

Yo iba al rodaje muy seguido, él quería que yo estuviera presente. Yo le proveía a Stagnaro las autopsias, que las saqué del archivo de la MEPRA. Cuando se dice en la película 'pericardio engrosado' eran informes reales, anónimos por supuesto. Lo que se lee allí es material de archivo. Y, por otro lado, el tema de lo que era medicamente hablando la enfermedad se nutría de ese material. Después había una parte ficcionada. Stagnaro tiene algo especial en contra de la iglesia y lo asume como la lucha de la ciencia versus el dogma. Por lo cual a lo largo del film utiliza mensajes simbólicos como la escena del cura que se pelea con Mazza. De alguna manera el director mete su ideología siempre, eso es inevitable. Más que a la iglesia, él critica la idea del dogma, como cuando dice 'nos disputamos el mismo rebaño', es el paradigma de la fe versus la ciencia. Eso surge porque yo una vez le dije que el lugar preferido de la vinchucas para esconderse es en los elementos colgados en las paredes de barro, por eso se ve que las vinchucas se meten detrás de las figuras religiosas. Un recurso que está utilizado como evidente metáfora.

En lo personal creo que la película cumplió su objetivo porque consigue mostrar la lucha de Mazza, muestra un médico aguerrido, con convicciones por enfermedades nuestras, muestra un Mazza perseverante en el tema del Chagas, un Mazza humano, más de lo que quizás realmente era. Quizás lo mejora en ese sentido, porque Mazza era más duro. Lo humaniza en la forma de hacerlo más similar a lo que uno pretende con esa capacidad intelectual y afectiva. Se ve un Mazza más melancólico, quizás. También sugiere el tema de una aventura amorosa. Pero eso es apenas un detalle que no mide el legado de su figura. La película ganó muchísimos premios y hoy en día es considerado una de sus películas más populares y un gran hito del cine argentino.

  • Hace algunos años llevaste adelante el proyecto de inaugurar la catedra de "Cine, Literatura y Medicina", que llevás adelante en la Facultad de Medicina de la UNLP. ¿Qué opinás acerca de la importancia de los lenguajes artísticos como recurso didáctico?

Con el correr del tiempo y la posmodernidad, los recursos y los  también a un discurso humanístico, porque cuando vos perdés una herramienta -como puede ser la que usaban los griegos, en la dialéctica, la retórica-, tenés que apelar a otros mecanismos y uno de ellos es la literatura. Y a continuación, el cine. Porque sucede que los alumnos, cuando encuentran una historia -sea escrita o visual- se van identificando. Encuentran en esas historias y en esos personajes las huellas personales. Generalmente la historias dividen los antagonismos, reflejan cosas de la vida y eso te va empatizando con lo que el médico debe y no debe hacer. Y eso es bueno porque los alumnos van tomando conciencia, desarrollando un espíritu crítico y de análisis.

Esto no es un invento mío, en los años '70 ya se desarrolló en universidades de Europa y Estados Unidos con notable éxito, hay revistas especializadas, existen cientos y cientos de películas temáticas referentes a la medicina. Retratos acerca de enfermedades de todo tipo, historias que observan la relación médico-paciente, la ética médica, podrían hacerse ciclos de todo tipo abordajes.

El cine es una herramienta útil, que para una mentalidad cerrada como tiene la mayoría de las currículos positivistas -que todavía siguen existiendo en las facultades de medicina- no saben comprender. Ellos creen que la única forma posible de aprender es con preparados de histología y no se dan cuenta de que con la Literatura y el Cine es una forma igualmente posible. Con la diferencia de que en histología ves el preparado y en Literatura y Cine ves la relación médico paciente o el entorno. Que es, en definitiva, lo que el médico va a tener que saber manejar a lo largo de su carrera, porque además de saber tiene que relacionarse y comunicarse y no existen materias de comunicación puras, son tangenciales.

  • ¿Cómo tomaron los alumnos tu novedosa propuesta?

En definitiva, el arte es un vehículo para llegar. Respecto al recibimiento de la propuesta por parte de los alumnos, hay de todo. Hay chicos que no están acostumbrados a leer y les cuesta. En general, tenemos buena repercusión, y el desafío es lograr que sea una materia seria, es conseguir el equilibrio de lo lúdico y que tenga lógica, evaluación y contenido. Que se entienda que, de alguna manera, este enfoque va formando al médico. Es una herramienta muy importante y debería existir en todas la careras. Es un instrumento para empatizar el conocimiento humano. Con vos, Maxi, lo vivimos muy especialmente, en ese ciclo que hicimos en conjunto con más de 50 alumnos en el trimestre de proyección allá por el año 2014. Hoy en día la materia fue aprobada y ya lleva casi 3 años en el programa de estudio de la carrera, como materia optativa.

Hoy en día proyectamos una película por semana. El programa de películas lleva un orden que tiene un sentido, ya que tratamos sistemas o perfil médico. Les pido, luego del visionado, que analicen el contexto y los personajes, la historia en sí. Después se abre el debate, y yo no intervengo hasta el final, no quiero inducirlos. Especialmente me interesa la percepción que tiene ellos de lo visto, siempre surgen lindas cosas. En lo personal creo que lo que más les cuesta es leer, ya que ante el esfuerzo de leer un libro -como son materias optativas- si ellos no son apasionados por la lectura se quedan en el camino. Pero tenemos un gran número de cursantes y un alto porcentaje de aprobación. Estamos inscribiendo más de 250 alumnos que cursan la materia por año, divididos en dos ciclos.

  • ¿Te consideras una rara avis dentro del medio gracias a tu enfoque?

En la Argentina no se hace nada igual, en eso fui un poco pionero, pero con bajo perfil. Es un desafio romper las estructuras. Ojala tuviera el apoyo de mis pares. Porque en muchas cátedras estructuradas, les hacen creer a los chicos que pueden prescindir de estas cosas. Lo cual da bronca porque se instala el preconcepto, que luego cuesta derribar. Sucede que los seres humanos somos seres racionales y simbólicos, con lo cual la palabra cine significa que vamos en plan de diversión y la vamos a pasar bien. Asociar divertirte con aprender no está bien visto. Tiene que pasar el tiempo y debemos madurar para entender que se puede aprender jugando, de la misma forma que nos inculcaban el conocimiento lúdico en el jardín. Tiene que ver con la mentalidad de la estructura del intelectual, que es muy férrea.

  • ¿Qué aspectos de nuestra educación te parece que hace faltar cambiar para desterrar este paradigma?

La mayoría de los intelectuales son bastante cerrados, conciben que ciencia y arte no van de la mano. Sábato es un ejemplo trascendental. Cuando Sábato estudiaba física, sus profesores lo excomulgaron cuando se empieza a dedicar a la literatura. En su biografía él cuenta que sufrió más la excomunión de sus colegas de las ciencias duras que del público en general. Cuando él se pasa a la literatura definitivamente, porque la considera su forma de vida, sufre las consecuencias de ese desarraigo intelectual, que no se lo perdonan.

En la sociedades estructuradas están tan divididas las aguas que los que ellos hacen es serio y lo otro no cuenta. Forma parte de otro preconcepto. Lo cual en lo personal no me afecta. Lo resultante es que el programa hoy en día es un éxito. Y la cátedra aun sin presupuesto sigue funcionando. Esa es la realidad. A veces uno predica en el desierto, pero algún día se va a valorizar. Para nadie que rompe las estructuras el triunfo le llega fácil. Y va a servir mucho cuando estos estudiantes se encuentran con situaciones de su profesión, que les hagan recordar lo que el cine les enseñó. El cine fija la imagen y la apropia. El cine es una bolsa de recuerdos que, aunque no sea experiencias propias, te marcan. A través del cine, los estudiantes de Medicina ven el sistema de salud, y es una forma de abrirle los ojos frente al mundo que los espera.

BIOGRAFÍA DE

RUBÉN STORINO

Graduado de Médico en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en 1974, de Especialista en Cardioangiología en la Universidad del Salvador en 1978, de Doctor en Medicina en la UNLP en 1985 y de Profesor en Cs. Médicas en la Fac. de Humanidades y Cs. de la Educación de la UNLP en 1989. Fue Médico Residente del Hospital Instituto de Cardiología, Fundación Hermenegilda Pombo de Rodríguez de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires entre 1976 y 1979 luego Jefe de Residentes en 1980, Instructor de Residentes durante 5 años, desde 1981 a 1986 y Jefe del Servicio de Ergometría y Rehabilitación durante 1986 y 1987. Autor de más de 160 trabajos científicos publicados en revistas nacionales y extranjeras. Ganador de los premios "Francisco Santojanni", otorgado por el Hosp. Santojanni de Bs. As. al mejor trabajo presentado, en 1996, "Federico Guillermo Schlottmann" en 1985, otorgado por la Academia Nacional de Medicina , "Salvador Mazza" en 1989, otorgado por la Sociedad Argentina de Cardiología, "Pedro Cossio" en 1997, otorgado por la Fundación Pedro Cossio y la Sociedad Argentina de Cardiología, "Oscar Alende" en 1998, otorgado por la Fundación Oscar Alende al mejor trabajo sobre Medicina Social, "Premio Poder Legislativo" en 1998, otorgado por la Sociedad de Emergencias de Montevideo, "Premio Virtud" a la ética y a la solidaridad otorgado por la Fundación Principios en el 2000, "Luis Munist" en el 2002, otorgado por el Hospital General de Agudos Carlos Durand y acreedor del Accesit en el "Premio Anual de Salud Pública", en el 2002, otorgado por la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Bs. As., y Premio "Gracias" por ayudar a la gente, otorgado por el programa periodístico de Televisión de Franco Bagnato en el 2003. Desarrolló su carrera docente en la Cátedra de Higiene, Medicina Preventiva y Social entre 1983 y 1990 y en la Cátedra de Postgrado de Humanidades Médicas de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP a partir de 1991. Fue Coordinador del Centro de Enfermedad de Chagas del Hospital Juan A. Fernández desde 1988 a 1992 y del Consultorio Externo del Instituto Nacional de Enfermedad de Chagas "Dr. Mario Fatala Chabén" de Bs. As. durante 1993 y 1994. Autor principal de los libros "Miocardiopatía Chagásica Crónica, un enfoque para el Clínico General" Ed. Club de Estudio en 1986 , "Enfermedad de Chagas" Ed. Mosby-Doyma en 1994, "Atención Médica del Paciente Chagásico, Manual Práctico. Un enfoque antropológico, psicológico y social" Ed Ediprof en 2002, "Chagas en el Siglo XXI: de la enfermedad a la problemática social" Ed. Akadia en 2009; colaborador en el libro "Medicina" Ed. B. Mautner del Centro Editor de la Fundación Favaloro, con el capítulo "Enfermedad de Chagas" en 1998, en el libro "Cardiología" Ed. Branco Mautner en conjunto con la ed. Grupo Guía en el 2002. Es Miembro Titular de varias Sociedades Científicas como la Sociedad Internacional de Investigaciones Cardiológicas, la Sociedad Argentina de Investigación Clínica, la Sociedad Argentina de Cardiología, la Federación Argentina de Cardiología, la Sociedad Argentina de Protozoología, la Sociedad Argentina de Medicina Antropológica y Antropología Médica. Organizador del GLIECH (Grupo Latinoamericano Interdisciplinario de Enfermedad de Chagas), que desarrolla sus actividades con la Fundación Interamericana del Corazón, Coordinador General del Programa Integral de Lucha contra el Mal de Chagas-Mazza del gobierno de la Prov. de Formosa (2006 a la actualidad), Asesor del Programa Federal de Chagas del Ministerio de la Nación. Reconocido en el libro de las personalidades mundiales, Who´s Who in the World, 16th. edición, 1999 y años subsiguientes A partir de 1997 está a cargo del Consultorio de Enfermedad de Chagas de la Fundación Favaloro de Buenos Aires. Además, actualmente es Profesor Titular de la Cátedra de Historia de la Medicina, Titular Adjunto de la Cátedra de Postgrado de Humanidades Médicas de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP, Coordinador y docente de la Maestría de Salud Pública (UNLP). Docente Universidad Favaloro. Director del Centro de Investigación y Atención Médica Integral de la Enfermedad de Chagas, "Dr. Miguel Jörg" de la Fundación Incalp (La Plata)., Secretario Académico de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de La Plata, Presidente de la Fundación INCALP (Salud y Calidad de Vida). Se realizaron tareas científicas, docentes y asistenciales en distintas localidades rurales, consistiendo en un relevamiento de las condiciones sanitarias, encuesta epidemiológica, casuística de enfermedad de Chagas, clases en escuelas rurales sobre prevención en salud y enfermedades endémicas y colaboración en la atención primaria con médicos zonales.