RETROSPECTIVA - Entrevista a Marcos Rodríguez: "Hay una distancia muy grande entre quienes hacen películas y cierto desprecio por quien las mira"

24.09.2018

RETROSPECTIVA CON MOTIVO DE LOS 10 AÑOS DEL ESTRENO DEL FILM NACIONAL "Los Chicos Desaparecen"


Este artículo fue originalmente publicado en el sitio web www.escribiendocine.com el día 5/9/2009 y en la Revista "Tiempos" del Diario Hoy.

CINE - ENTREVISTAS

Autor: Maximiliano Curcio

Película: Los Chicos Desaparecen, 2008

¿Cómo y cuándo empezaste a planear la película? Es tu opera prima y son tus inicios, ¿cómo fue finalmente lanzarse a rodar?
Me acerqué a Gabriel Bañez en mi paso por el Centro Cultural Malvinas a quien le pedí sus cuentos y novelas con el fin de hacer una adaptación, o bien, basarme en un relato suyo para hacer un guión. El me acerca uno de sus libros "El circo nunca muere", fue el primero que leí pero en ese entonces no me animé y luego de leer varios le pedí Los chicos desaparecen, porque tenía cuatro o cinco núcleos narrativos muy fuertes que me envalentonaban. Así comenzó el camino hacia el rodaje. Luego del guión había que juntar las partes, que son muchas, y con Gustavo Alonso armamos un equipo local que, a excepción de los actores protagónicos, éramos todos opera primistas. Si bien con experiencia en el medio, ninguno de nosotros había hecho un largo. De todas formas gente muy capacitada en la cual nos apoyamos para seguir adelante con el proyecto.

¿Qué representa para vos el hecho de que la película haya participado en numerosos festivales internacionales?
No tuve previo a la película un conocimiento del circuito de los festivales. Así que fue todo un aprendizaje. Para los films digitales (sin ampliación a 35 mm) el circuito es mucho menor, más allá de si la película gusta o no, técnicamente estás excluido de un gran número de festivales. Descubrí que cada festival tiene sus intereses, que se construyen en oposición al otro, aprendí de sus bondades y mezquindades. En definitiva, a fuerza de mandar, la película fue encontrando su circuito en el que obtuvimos varios reconocimientos. Anduvo por Tandil, Viña del Mar, Puerto Alegre, Rosario, Gualeguaychú, Neuquén, Mar del Plata, La Habana, Nueva York, Sevilla y ahora va por su estreno. En noviembre estará también en competencia en el 03 Festival Internacional de Cine de Cancún Riviera Maya.

¿Qué riesgos narrativos tomaste a la hora de adaptar la novela de Gabriel Bañez? ¿Cómo fue la transición al cine un medio mas amplio en términos de representar la realidad?
La verdad es que la elegí porque, además de universalidad del tema, el relato por momentos tenía una lógica de estructura cinematográfica propia de la perspectiva de Gabriel quien, entre otras cosas, había estudiado cine. Tome algunos puntos claves, cambie tiempos verbales, simplifique cambiando textos de un personaje a otro. Hice luego la trascripción de las escenas con las que empecé a delinear la columna vertebral. Luego: horas, silla y disciplina. Si llega la inspiración que me agarre trabajando pensaba, y así fue. El mayor riesgo, creo, fue pensar en una película que, sin ser hermética, tampoco fuera demasiado complaciente con el espectador.

¿Es eje del relato el rol que juega el tiempo y el deseo? ¿Qué tratamiento hacés de los mismos? ¿Cómo los utilizás como disparadores de la trama?
El hecho de tomar riesgos en una opera prima no fue para nada medido, no creo que se pueda especular demasiado en ese sentido. Fue todo un descubrimiento. Es una película muy grande en su mirada. Me atraía la idea de poder dialogar tanto con gente de cine como con un espectador medio y eso puede ser tomado como un riesgo pero no fui muy conciente de ello a la hora de escribir. La película habla del tiempo y de la posibilidad de verlo de otras maneras, de la niñez y la vejez, y del deseo llevado a extremos insospechados. Temas que nos atraviesan a todos. Si bien el tema es complejo y puede presentar un gran desafió, me movía su profundidad.

La idea era poner en duda la noción de tiempo y a partir de esa duda reflexionar: Es posible ver el tiempo de otra manera? Sobre esa atmósfera, plagada de incertezas y de cosas no dichas se articula la trama y busca en el espectador el sentido último, quien, en rigor de verdad es quien lo aporta. Claro que en la película finalmente yo aporto una mirada, pero no es categórica ni excluyente de la mirada de los otros.

El cine policial es un género con rica tradición, ¿te atrae particularmente? ¿Consideras a tu película un film de género?
Cuando empecé a hacerla la entendía como un policial fantástico. En realidad me acerqué a los géneros para encontrar algunos lugares comunes, si fuera una película estrictamente de genero debería al menos utilizar un arma y aquí no la hay, por lo tanto no la encasillaría en ese género. Diría que es un híbrido, ya que un género es algo más puro. Por momentos la entendía como realismo mágico, no en su acepción literaria sino en su acepción primaria, o sea de lo que uno ve en la construcción de ese universo realista y en todo lo mágico que transita ese relato. Esperemos a ver lo que dicen quienes reflexionan sobre el tema.

¿Cómo fue hacerse camino en el medio? ¿Qué les dirías a los directores novatos?
Sencillamente que no se paralicen con tantas especulaciones y fantasmas que se generan en esta actividad, y que filmen. Y que al filmar sigan aprendiendo. El monstruo se presenta grande y feo y el miedo te paraliza. Si los costos no te dan para fílmico hacelo en digital, si no te da para un largo, es una buena carta de presentación un corto. Yo creo en los relatos, en buscar la mejor expresión posible con los recursos que cuentes para decir o mostrar lo que querés.

¿En qué situación vislumbras al cine nacional hoy? ¿Cómo pensás que llegan las películas al público?
No hay en el cine nacional demasiadas películas de cara al público. Y las que los están son las que uno desecharía, por la forma en que eligen estarlo: el facilismo que transitan o el objetivo comercial que persiguen sin interés artístico alguno.

Yo creo en un público activo y también en cierta responsabilidad ante quien paga una entrada, por eso festejo El secreto de sus ojos de Campanella, que logra a mi juicio hacer un excelente film y además conmover a la gente, o, por lo menos entretener que no es un valor menor. Burman, Bielinsky, Trapero, Caetano, Sorín, son directores que logran su identidad y toman sus riesgos pero también se acercan al público, es el tipo de evolución que espero para mi. Creo que el cine nacional pasó por un buen momento a partir de una vidriera para el mundo, no así para el público.

Lamentablemente y por diversas razones muchas de las películas que se hacen en argentina no encuentran un público, pero no creo, como se ha dicho por ahí, que toda la responsabilidad es de la gente que no entiende nada. Hay una distancia muy grande quienes hacen las películas y creo que, en muchos casos, cierto desprecio por quien las mira.

¿A qué directores del ámbito internacional admirás o tenes como referente?
Son muchos a los que admiro y por muy variadas razones. A David Lynch, tanto al mas terrenal de Una historia sencilla, como a ese que te pone en universos ajenos que confrontan lo comprensible y lo que no mediante una delgada línea, los climas que genera, como te va llevando por mundos ambiguos, desafiándote intelectualmente. También Tim Burton, sobre todo en Big Fish, Kim ku Duk me genera cierta fascinación por la sencillez y contundencia con que aborda los temas y por la confianza que le confiere a sus imágenes. Un cine de muchos lados y muy variado. Los Cohen! Kusturica es otro...hay muchos.

¿Qué sensaciones te representa dirigir a un actor de la talla de Norman Briski?
Otra vez la inconciencia...si lo pensás mucho, no lo hacés. Me gustaba porque podía encarnar como nadie a Macías. Un poco ángel, un poco demonio, un hombre grande que por momentos se presenta como un niño, creí que había mucho de él en el personaje. Le llevamos el guión y le gustó. La realidad es que yo no soy un director de actores y el es, además de actor, un formador de actores. Le aclaré de antemano que era más lo que él me podía dar de lo que yo le podía pedir; fue la base a partir de la cual construimos. Mi trabajo fue presentarle mis ideas y dejar que las enriqueciera defendiendo ciertos tópicos de la estructura, a su vez, tomé muchas cosas nuevas en este intercambio. Fue un proceso donde aprendí mucho. Norman es muy generoso, con mecanismos propios de su vicio de maestro, así que estoy agradecido por el apoyo que siempre me brindo y por su doble función de actor y docente. Todo por el mismo precio!

¿Qué planes cinematográficos tenés a futuro?
Estoy trabajando en El circo nunca muere, otro relato de Gabriel Bañez, esta vez tuvimos una relación mas estrecha con el autor. Fuimos a ver a un circo que paró afuera de la ciudad y algunas estaciones de trenes de pueblos cercanos a La Plata. El estaba monitoreando el proyecto de manera muy entusiasta pero su pérdida fue un golpe muy violento. No sé muy bien como sigue esta historia. Por ahora tomo distancia. Seguramente, en un tiempo, concluya lo que empezamos.

En lo inmediato, estamos terminando La Pasión de Alejandro Encinas, en donde me desempeño como realizador. Un documental que habla de la Pasión en el fútbol y que tiene como objeto a Gimnasia y Esgrima La Plata y su gente. 12 meses de filmación acompañando la suerte de un equipo que se juega la permanencia en la primera división.